Antes del amanecer del 3 de enero, aviones estadounidenses entraron en espacio aéreo venezolano. Al clarear el día, un hombre ya estaba encadenado y una sola palabra dominaba todas las pantallas: Liberación. Como si nombrarla bastara para que fuese cierta.
Esta historia se puede contar de la manera habitual. Contar los aviones, nombrar el portaaviones, citar al general, citar al presidente, destacar que no hubo bajas estadounidenses y declarar la misión cumplida. Así se contará por años si nadie la cuenta de otro modo. Pero hay otra forma de hacerlo. Se puede construir un grafo de conocimiento, codificar los hechos como datos estructurados, y preguntarle al grafo qué clase de evento fue este. El grafo responde en el único idioma que conoce: patrones.
La Ontología
Diseñamos una ontología OWL para modelar casos de derrocamiento. Clases para los casos, los actores, los roles. Propiedades para lo que importa: si los militares resistieron, si los de adentro abrieron la puerta, qué fue del líder, quién se quedó con el poder, si la intervención vino de afuera o se cocinó por dentro. Nueve casos. 256 tripletas RDF. Hechos, no opiniones.
El grafo no solo codifica casos: también actores y sus roles. Registra paralelos estructurales entre figuras de distintas épocas. Cabello con Iliescu. Padrino con Stănculescu. El grafo ignora que esos nombres cargan historia. Solo sabe que ocupan la misma posición en el mismo tipo de relato.
Lo que reveló SPARQL
SPARQL es el lenguaje para interrogar grafos RDF. Le hicimos cuatro preguntas. Las respuestas no dejaron lugar a dudas.
Rumania 1989
Haití 1994
Venezuela 2026
Rumania 1989
Guatemala 1954
Venezuela 2026
Iliescu (Rumania 1989)
Cabello (Venezuela 2026)
Tres nombres. Tres hombres que juraron lealtad y luego ocuparon el trono. El grafo los identificó sin entender qué significa traicionar. Solo detectó que compartían dos roles que jamás deberían coincidir en la misma persona.
Lo que reveló NetworkX
Convertimos el grafo RDF a NetworkX y calculamos similitudes entre todos los casos. Después le pedimos al algoritmo que encontrara comunidades. Que se organizara solo. Nadie le dijo qué buscar.
Granada 1983
Haití 1994
Irak 2003
Libia 2011
Rumania 1989
Guatemala 1954
Venezuela 2026
El grafo se partió en dos. Panamá y Granada por un lado. Chile, Rumania, Guatemala y Venezuela por el otro. El algoritmo no sabía que Panamá es el cuento que Estados Unidos se cuenta a sí mismo cuando habla de liberar pueblos. Solo detectó que Panamá pertenece a otro grupo.
El clique maximal es el núcleo más apretado que encontró: tres casos tan parecidos que forman un triángulo cerrado. Rumania. Chile. Venezuela. El grafo los juntó sin explicar por qué. No sabe por qué. Solo reconoce la forma.
El otro 11 de septiembre
Existe un 11 de septiembre que recuerdan los estadounidenses y otro que recuerdan los chilenos. No son el mismo día.
Esa mañana de 1973, aviones de combate aparecieron sobre Santiago. Los enviaron generales que habían jurado defender a un presidente llamado Allende. La Moneda ardió. El presidente murió adentro. Al caer la tarde, un tal Pinochet mandaba en Chile y comenzaban diecisiete años de noche.
Los gringos no mandaron esos aviones. Hicieron algo más sutil. Crearon las condiciones y observaron. Plata para los conspiradores. Planes para los generales. Una economía asfixiada hasta que la clase media suplicó mano dura. Y cuando la mano dura llegó empuñando un fusil, Washington reconoció al nuevo gobierno antes de que se apagaran los incendios.
| Chile 1973 | Venezuela 2026 | |
|---|---|---|
| Los militares | No lo defendieron | No lo defendieron |
| Los de adentro | Abrieron la puerta | Abrieron la puerta |
| El líder | Muerto al anochecer | Preso al amanecer |
| Los gringos | Tras bambalinas | En escena |
| Después | Mandó el general | Espera el ministro |
En Panamá los militares pelearon. Murieron jóvenes de ambos bandos por lo que sus gobiernos les ordenaron morir. Noriega se refugió en la nunciatura y aguantó diez días mientras los soldados gringos lo aturdían con rock a todo volumen. Cuando se entregó, asumió el poder quien había ganado las elecciones que Noriega robó. Esa es una forma. Venezuela no tiene esa forma.
Los usos de la palabra liberación
A lo de Chile no le dijeron golpe. Le dijeron restauración del orden. A lo de Guatemala tampoco. Le dijeron defensa contra el comunismo. La palabra cambia. La forma se repite.
La plantilla de Chile predice ciertas cosas. Que el nuevo hombre fuerte será amigo de Washington y alérgico a las urnas. Que la oposición será invitada a las fotos y excluida del poder. Que las petroleras gringas conseguirán lo que buscaban. Que dentro de años, cuando se desclasifiquen los cables, leeremos los detalles y nos preguntaremos cómo no lo vimos venir.
- Cabello gobierna, Machado no
- El petróleo fluye hacia el norte
- Las elecciones se postergan o se amañan
- Los gringos se quedan
- Machado asume funciones reales
- Elecciones libres en menos de un año
- Cabello termina en el mismo banquillo que Maduro
- Los gringos se van
No pretendemos tener certezas. Los intervalos de confianza se traslapan. Chile, Rumania y Guatemala quedan muy cerca en el ranking, más cerca entre sí que el margen de error. Lo que sí afirmamos es más acotado y más difícil de refutar: que Panamá no cuadra. Que el relato oficial no coincide con lo que dice la estructura. Que entre lo que nombraron y lo que hicieron se abrió un hueco, y nos pidieron que no lo viéramos.
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Los próximos meses escribirán su propio registro. Los hechos irán cayendo como piedras en agua quieta, y el patrón se hará visible o no se hará. Si Machado gobierna, si hay elecciones, si quienes rodeaban a Maduro enfrentan la misma justicia que él enfrenta, entonces nos habremos equivocado y lo diremos.
Pero si la plantilla se cumple. Si es Chile otra vez. Si es Guatemala otra vez. Si es el mismo cuento con ropa nueva, diciendo palabras nuevas, aterrizando en pistas nuevas en medio de la noche.
Entonces sabremos qué se hizo el 3 de enero. No cómo lo llamaron. Qué fue. Y sabremos que se hizo en nuestro nombre, con nuestra plata, bajo nuestra bandera, por gente que nos prometió liberación y entregó otra cosa. Algo más viejo. Algo que ya entregamos antes. Algo que volveremos a fingir que no reconocemos.